Por: Jorge González - Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Necesita activar JavaScript para visualizarla.

A comienzos de mes, pocos días antes de posesionarse como ministra del Interior, Alicia Arango llegó sin previo aviso a una Asamblea de Gobernadores que deliberaba en las oficinas de la Federación Nacional de Departamentos (FND). Allí les anunció a los mandatarios que darle mayor impulso a la descentralización sería una de sus banderas.

“Descentralización sí, aunque con responsabilidades compartidas”, les recalcó. Las condiciones de esa apuesta comenzarán a ser delineadas este viernes durante la Cumbre Nacional de Gobernadores, en Cartagena, el primer certamen de ese género para los mandatarios posesionados el primero de enero y su primer encuentro formal con el presidente Iván Duque Márquez, siete de sus ministros y las cabezas de los órganos de control.

El plante de partida de esa apuesta es de carácter económico y presupuestal comienza con temas tan cotidianos en las responsabilidades administrativas como el manejo de las regalías, recursos que son propiedad de las entidades territoriales, pero cuya disposición está bajo la égida del Gobierno Nacional por circunstancias que históricamente no han sido ajenas al desgreño y a la dilapidación.

Otra carta clave a la hora de barajar posibilidades es la situación fiscal. Los departamentos se resignan cada vez menos a que su papel sea el de simples recaudadores de los impuestos ligados al vicio, como el consumo de licores y cigarrillos, y miran con creciente expectativa el trabajo de la Misión de Descentralización, hija del Plan Nacional de Desarrollo y de La Ley de Regiones, que habrá de proponer un nuevo modelo tributario regional.

Los signos de la economía departamental han venido mejorando. Las entidades territoriales se han ajustado bien a la Regla Fiscal, su nivel de endeudamiento -según el Ministerio de Hacienda- es mucho más manejable y no registran insolvencia fiscal. La creación de esquemas asociativos como las Regiones Administrativas y de Planificación (RAP) ponen a los departamentos a las puertas de un proceso de desarrollo económico consistente. ¿Están entonces mucho más maduros para comprometerse con la apuesta planteada por el Gobierno Nacional? Un panorama de su economía podría ayudar a encontrar respuestas.

El balance de las regalías
El Presupuesto bianual de regalías es de $20 billones y la reforma en ciernes al SGR permite esperar que cada vez haya mayores recursos y mejores proyectos para impulsar la nave de la ciencia, la tecnología y la innovación y para promover el desarrollo de zonas signadas por la violencia e incluidas en los Planes de Desarrollo Territorial (Pdet).

“Es necesario corregir el desbalance que se advierte en el hecho de que el Gobierno Nacional solo cofinancia 5% de los proyectos ejecutados con cargo a las regalías”, observa Julián David López Tenorio, subdirector de Fortalecimiento Territorial de la FND.

A juicio de otros actores territoriales, el mensaje de la ministra del Interior sobre “descentralización con responsabilidades compartidas” pasa por un mayor equilibrio en el manejo de las regalías para que eventuales culpas de quienes planean los proyectos, quienes los operan y ejecutan recaiga exclusivamente en hombros de las entidades territoriales. Una verdadera sinergia entre Nación-Región puede aportar mejores réditos.

La necesidad de un mayor balance quedó gravitando en las mentes de los secretarios de Haciendas y Jefes de Rentas de los departamentos que recientemente recibieron de funcionarios del Ministerio de Hacienda y de Planeación Nacional un panorama diagnóstico con cifras inquietantes.

Según ellos, el año pasado fueron detectadas faltas en la formulación en 2.727 proyectos de regalías por valor de $13 billones. Se presentaron deficiencias en la interventoría y/o supervisión de 2.398 proyectos por $11,2 billones (53% de ocurrencia). Y en 1.918 proyectos, por valor total de $11 billones, se presentaron retrasos en la ejecución.

Según Planeación Nacional, 56% de los proyectos críticos los ejecutan las gobernaciones. Se trata de 121 proyectos por valor total de $1,9 billones. Se Trata de datos consolidados a 31 de diciembre del año pasado.

Los nuevos gobernadores esperan que la descentralización venga de la mano con mayor autonomía y que comience con hechos concretos. Por ejemplo, que los Órganos Colegiados de Administración y Decisión (Ocad), con representación regional, tenga mayor peso para que las decisiones se desconcentren y no sean del resorte exclusivo del Gobierno Nacional.

Vigor fiscal
En el escenario legislativo los departamentos han hecho un esfuerzo significativo por conquistar mayores espacios en materia fiscal. “Uno de esos logros consiste en que cualquier entidad territorial con capacidad técnica y financiera puede convertirse en gestor catastral y recaudar impuestos adicionales al prestar ese servicio”, recalca Carlos Ernesto Camargo Assís, director ejecutivo de la FND.

Esfuerzos futuros serán dirigidos a que en estas entidades territoriales no solo vivan del recaudo de impuestos al consumo de licores y al tabaco, sino que puedan también administrar recursos de pagan, por ejemplo, las bebidas azucaradas.

La Dirección General de Apoyo Fiscal del Ministerio de Hacienda ha destacado el crecimiento del recaudo tributario en las regiones.
Los datos de 2018 destacan el comportamiento de entidades territoriales pequeñas como Amazonas, Vichada, Guanía y Vaupés.

Al tercer trimestre de 2019, las Gobernaciones registraron un crecimiento real del recaudo tributario del 6%. Los mayores crecimientos se dieron en vehículos, licores y estampillas.

Mejor salud financiera
La misma dirección atribuye al marco de disciplina fiscal el hecho de que, pese al declive de los precios del petróleo y de la dinámica económica, las entidades territoriales no hayan acusado problemas de insolvencia fiscal en las ET.
“Las entidades territoriales y sus descentralizados conservan altos niveles de liquidez y una parte importante de ellos respalda compromisos presupuestales”, destaca un informe de esa dependencia del Ministerio de Hacienda.

LOS CONTRASTES

amp-imgCarlos Ernesto Camargo

Director ejecutivo de la FND

“Cualquier entidad territorial con capacidad técnica y financiera puede convertirse en gestor catastral y recaudar impuestos adicionales al prestar ese servicio”.

“La deuda pública de los gobiernos territoriales -agrega- se mantiene en niveles históricamente bajos. En las entidades territoriales, la deuda externa representó 22% del total de 2018, de manera que los riesgos cambiarios se encontraban acotados. Los departamentos tienen 9% de la deuda. De esta el 70% se distribuye entre Antioquia, Cundinamarca y Atlántico”.

En los departamentos la inversión (sin Sistema General de Regalías) viene creciendo al 2% real. A septiembre de 2019 el crecimiento acumulado era del 13% real.

En el campo social, el pasivo pensional es de $39,4 billones, 65% del cual está cubierto. Sin embargo, en total hay 928 entidades territoriales tienen el pasivo del sector central cubierto, 510 el de educación y 1.038 el de salud.
Hoy quizá están dadas las condiciones para que el proceso de descentralización vaya más a fondo y con mejores perspectivas.

 

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