Soy un hijo de Boyacá y hoy tengo la oportunidad histórica de dar apertura a este importantísimo evento para defender la vida, para defender la esperanza y ser coherente con los ideales que me mantienen en pie cada día, la idea de que una humanidad mejor es posible.

Vengo de Boyacá, el departamento que cuenta con el 18.3% de páramos del país y conmigo hablan miles de paisanos humildes que habitan los páramos, bosques y oscuros socavones de Boyacá. 

Vengo de Boyacá y quiero invitarlos a que piensen la historia de Boyacá como la historia de cada uno de ustedes, pues es la historia de la vida de nuestra República,  es la historia del Páramo de Pisba donde se encuentra la trocha que la tropa libertadora atravesara para entrar a Santafé; la historia de miles de lanceros que semidesnudos y enfermos tuvieron que enfrentar las inclemencias del clima; la historia de María Josefa Canelones, quien tuvo que dar a luz sobre las rocas del páramo, la historia de nuestros ancestros que lucharon por nuestra Libertad, para que hoy, ustedes y yo, no nos llamemos esclavos. 

Hemos contado con la oportunidad de haber nacido en Colombia, un país inmensamente rico; pero que infortunadamente, aún no nos damos cuenta de ello (-lo malo es que los extranjeros sí); Colombia, es el país que deslumbra al mundo con sus tres cordilleras; el país que posee el 49% de área de páramos en el mundo y sin embargo, como lo dice la sabiduría popular “Dios le da pan al que no tiene dientes”; y hasta ahora, nos ha faltado la convicción suficiente para defender la vida; fue así como solamente en 2017 más de 219.000 hectáreas fueron deforestadasy en los últimos 20 años el17% del área de páramos del país se perdió.

Dios me ha dado la oportunidad de nacer en Boyacá y de ser hoy el presidente de la FND, con el propósito de trabajar mancomunadamente, sin pausa y sin reposo, por hacer grande a nuestro país; para que entre todos defendamos la vida en todas sus formas; y la defensa de la vida comienza por proteger el agua, esa molécula de Hidrógeno y oxígeno, que garantiza nuestra existencia sobre este planeta. 

Quizá algunos de ustedes me recuerden porque en un debate en congreso tenía a mi lado un vaso de agua y otro de petróleo e invité a que tomaran del vaso de petróleo; a ver si eran tan verracos de tomar petróleo en vez de agua; toda vez que defendían a toda costa la explotación de petróleo a costa del sacrificio de las fuentes hídricas de nuestro país. 

Hoy quiero invitar a todos y cada uno de los que me escuchan, a que dejemos los falsos y fugaces intereses económicos, para que defendamos nuestra existencia y la existencia de nuestros hijos e hijas sobre este planeta; los invito a que dejen huella en la historia; a que sus hijos se sientan orgullos de ustedes porque se la jugaron por defender el valor sagrado de la vida en todas sus formas; en tiempos difíciles, en los que fácilmente se ofrecen unas cuantas monedas de oro a cambio de la vida de inocentes; inocentes como nuestros páramos, nuestros osos de anteojos, el cóndor de los Andes, águilas, conejos sabaneros, ranas, venados colorados, entre otras especies que no pueden venir a clamar por su vida. 

Este evento de manera tácita nos invita a pensar en lo siguiente: 

“Si no eres tú, ¿entonces quién? Y si no es ahora, ¿cuándo?”

Queridos colegas, tenemos una deuda social histórica, cargamos con la necesidad de defender los páramos y cargamos con el compromiso irrenunciable e histórico; ante Dios y ante el pueblo- de luchar por la vida y esa defensa no da espera; es ahora, en este preciso instante. 

Afuera, están miles de campesinos que visten con ruana pero no por eso los podemos tratar como si fueran ovejas; son personas que han vivido por más de 200 años en el páramo, que efectivamente con sus pequeños cultivos, con explotación artesanal minera y ganadería, han afectado los páramos, pero son también, campesinos que saben muy bien cuáles son las  reales problemáticas se esconden detrás de la mesa. Esos campesinos luchan a diario para llevar el pan a sus pequeños hijos, y saben que los reales y más graves problemas son aquellos que -paradójicamente, están autorizados; que cuentan con licencias ambientales y tienen la venia de las entidades nacionales;  se trata de esos proyectos de megaminería que arrasan indiscriminadamente miles de hectáreas de páramos y bosques; frente a los cuales nos hemos quedado maniatados, viendo pasmosamente como arrasan con el sueño de las presentes y futuras generaciones, condenándonos en consecuencia; a la muerte y al padecimiento de cientos de enfermedades, pues sobre nuestros ríos y fuentes de agua subterráneas se vierte cualquier cantidad de cianuro y mercurio.

Nuestros páramos están en peligro de extinción y enfrentan terribles amenazas, amenazas que se vuelven impredecibles cuando las comunidades desean obtener información sobre megaproyectos mineros, energéticos, de hidrocarburos o viales y no encuentran la información suficiente. 

Estoy acá porque estoy totalmente de acuerdo con que se trabaje de la mano de nuestras comunidades; con la idea de pensar en un desarrollo sostenible, para que nuestros campesinos sean protagonistas a la hora de conservar y proteger estos ecosistemas.

No obstante, este valioso trabajo con nuestras comunidades y a través de nuestros planes departamentales de desarrollo, se pueden convertir en paños de agua tibia o en un mero saludo a la bandera;  si no actuamos de manera contundente frente a los más de 2.400 alertas por grandes proyectos mineros, de hidrocarburos, energéticos y viales que se cruzan con áreas prioritarias de conservación en Colombia 

(información que se puede ver en: www.ecosistemasenalerta.info, que cuenta con la información oficial del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) y de Global Forest Watch; también en www.cuidemoslosparamos.info, sobre Páramos y proyectos de gran impacto)

Tan solo en Cundinamarca existen 245 proyectos de alto impacto en páramos; Antioquia  cuenta con 497, seguido por Santander (327), Tolima (258) y Meta (220). 

A pesar de la dureza de estas cifras, aún estamos a tiempo y poseemos alternativas de respuesta a esta dura problemática de la Deforestación que principalmente son la Gobernanza Forestal cuya política promueve y lleva implícito el aprovechamiento forestal sostenible. Queridos colegas, sé bien que estamos a punto de finalizar nuestros períodos de gobierno;  es el momento de que respondamos al compromiso al que fuimos llamados de proteger el bien común y defender la vida.

Espero que el día de hoy; se generen valiosos aportes para el grupo ambiental en la FND que tiene como uno de sus principales propósitos actuar de manera estratégica y coordinada para fortalecer a los departamentos en los procesos involucrados en la gestión ambiental relacionada con: i) Componente forestal; ii) agua; iii) riesgo de desastres, y iv) cambio climático, a nivel departamental y regional. 

Lo anterior, a través de la articulación de los instrumentos de planificación de los distintos niveles de gobernanza tales como: PND, Plan de Desarrollo Departamental, Plan de Ordenamiento Territorial, Plan de Ordenamiento y Manejo de Cuencas Hidrográficas, Plan Departamental de Riesgos y Plan Departamental del Clima.

La estrategia integrada del grupo de trabajo ambiental explica en primer lugar las líneas temáticas que se abordarán y su inclusión en el PND, una hoja de ruta para abordar dichas líneas temáticas en la agenda regional, una propuesta de plan de capacitación y un plan de acompañamiento a los departamentos. Es clave que sepamos que se trata de un documento susceptible de ajustes y cambios en la medida en que se ponga en marcha y sea discutido y analizado con las gobernaciones.

Queridos gobernadores; como podrán darse cuenta, este evento es trascendental para la vida de nuestros pueblos; y debemos trabajar duro para sacar adelante nuestro país, para garantizar el agua potable y para que dejemos un precedente importante frente a la defensa de nuestros páramos.  

Muchas gracias,

 

 

CARLOS AMAYA RODRÍGUEZ

GOBERNADOR DE BOYACÁ

PRESIDENTE FEDERACIÓN NACIONAL DE DEPARTAMENTOS